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PARA MANIZALES QUIERO…

Con toda seguridad este es el ejercicio fotográfico más interesante y encantador que haya realizado hasta el momento; podré recordar que en el año 2019, los ciudadanos de la afamada ultra-conservadora Manizales, le mostraron su piel al mundo y pusieron de manifiesto su voz como una propuesta de ciudad. La época no podía ser la mejor, pacientemente esperamos a culminar las elecciones electorales regionales para lanzar esta, nuestra campaña, como una forma de decirle al sistema: «Aquí estamos, esta es nuestra voz, esto es lo que queremos para nuestra ciudad».  Y es que es precisamente el objetivo de este ejercicio artístico: «darle voz a Manizales» a través de sus propios ciudadanos y que las personas que por casualidad se tropiecen con alguna de las imágenes de esta campaña, pueda llevarse la misma pregunta que vió reflejada en la voz de otro «Y yo qué quiero para mi ciudad?».  Las proporciones de las respuestas son la medida de lo que somos como sociedad, son el reflejo de lo que visionamos en lo colectivo y en lo personal.  Al final de esta galería de cuerpos y palabras pueden leer más sobre la historia de esta campaña.

 

Y entre otras cosas, por qué se tiene que empelotar la gente para decir lo que quiere? pues no se trata de hacer un show mediático ni mucho menos, cuando hablo de la ultra-conservadora Manizales, me refiero a esas cosas un tanto clasistas que nos han dado fama de pinchados y engreídos citadinos, entonces no hablo de la ciudad sino de sus ciudadanos… aquí es donde este ejercicio de mostrar más de lo que estamos acostumbrados toma relevancia: al poner al rico al lado del pobre, al empresario al lado del vendedor ambulante, al flaco al lado del gordo, al bonito al lado del poco agraciado, todos en las mismas condiciones de humanidad, hace que el efecto social diferenciador desaparezca por completo; mezclados todos, viéndonos con el mismo vestido, hablemos pues de lo esencial.

 

Oiga Julián y entre otras cosas, usted por qué hijuemadres está haciendo esta vaina? ya me lo han preguntado y mi respuesta siempre fue distinta a medida que avanzaba la ejecución de esta campaña. Ahora la respuesta ha madurado, se nutrió de todas las tertulias que sostuve con las personas que pasaron por mi estudio y eso, fue precisamente lo que llenó los espacios de duda que se tienen cuando se pone en ejecución una idea. Lo hago porque puedo hacerlo, tengo la credibilidad y confianza para ello y sobre todo, la motivación de darle a mi ciudad un regalo invaluable: «Que sus ciudadanos piensen qué es lo que quieren para ella». En la medida en que sepamos lo que queremos, pues sabremos mejor para dónde vamos.

 

Voy a contarles un poco de dónde viene este proyecto fotográfico. Siempre he visto la ciudad como una gran lienzo, como una enorme galería artística en donde plasmar ideas materializadas; un día le cuentas a tu vecino hippie sobre una idea que tienes en mente y boooom, como el Big Bang, de un simple pensamiento nace una inquietud, una motivación extraña por hacer las cosas más allá de lo convencional, el deseo de hacer las cosas diferentes al modelo tira piedra universitario o megafónico laboral. Así fue, entre coca-cola cero (para mi) y tinto y cigarrillo para el hippie, imaginamos empelotar desde la crema y nata de la ciudad hasta el suero láctico citadino, mejor dicho, a todo representante de esta sociedad… El primero en encuerarse fui yo, Victoria mi hija me tomó la foto; de alguna forma tenía que mostrarle al mundo lo que tenía en mente ya que nadie me entendía cuando intentaba explicarlo solo con palabras.  El segundo, pues fue el hippie, dada su condición liberal no le costó ningún esfuerzo hacerse la foto en cueros, y de eso sabe bastante. Invitamos luego a algunos amigos cercanos y obvio, a la familia que nos siguiera el rollo.  La vaina empezó a tomar forma, un amigo diseñador me ayudó con la estructura estética, otro amigo, de esos que, aunque siendo de pueblo pueblo aprendió a venderle vino a los franceses, en un par de sentadas llenó de coherencia lo que al inicio era solo un concepto. Luego se uniría una filósofa, también una economista disidente que ahora milita con ángeles y huele a hiervitas, y  otra cantidad de personas que poco a poco fueron nutriendo este cuento. Mejor dicho, esta vaina no la hice yo solo, no habría sido capaz o no habría quedado tan bien hecha. Luego de tener todo listo y haber fotografiado a más de 100 personas, le hechas el cuento a unos cuantos empresarios y con el primero que te da un impulso, empiezas a soñar en grande y ves que esa enorme galería artística llamada ciudad, se te presta como un lienzo para pintarla con las pieles y palabras de sus propios habitantes.

 

Aquí vamos con esta campaña para esta ciudad hermosa llena de gente aún más hermosa, espero que cada uno de los que vea estas imágenes o lea este escrito, se pregunte qué es eso que quiere para su ciudad, para encontrar esas respuestas fue que hicimos toda esta vaina.

El hippie: Pablo Mejía

El diseñador: Andrés Osorio

El man de pueblo pueblo: Oscar Salazar

La filósofa: Liliana Becerra

La economista que huele a hiervitas: Carolina Jiménez

Los empresarios: Centro Digital, Agencia CDVOX, Periódico La Patria, Megapublicidad, Centro Comercial Sancancio, Clínica OCB, El Conversadero, Editorial Andina y otros más que se van sumando.

Los Agradecimientos los dejo para el final porque precisamente esta campaña no ha terminado aún, estoy seguro que muchas más personas se unirán a esta inicativa para verla crecer. Primero debo agradecer a lo que para mi es Dios, la energía divina que todo lo hace posible. A mi familia Sandra, Antonio y Victoria por permitirme ausentarme de su lado más de lo que hubiese querido, por regalarme ese tiempo que era para ustedes pero que dediqué a otros. Gracias a la familia Viga Vieja, en especial a Pablo Mejía quien mantuvo la energía muy alta para mantenernos firmes. Gracias infinitas para Andrés Osorio, siempre le enviaba trabajo para entrega inmediata. A Caro Jimenez por creer en mi, por toda su buena vibra. Gracias a Manuela García por emocionarse tanto como yo con cada avance. Gracias a Liliana Becerra y Oscar Salazar por su direccionamiento coherente. Gracias a todas las personas que pasaron por mi estudio y alimentaron esta campaña, gracias por dejarse ver a pesar del miedo o la vergüenza de algunos, gracias por su voz, su valioso aporte. Gracias a todas las empresas y personas que colaboraron para que esta campaña fuera tan grande y valiosa como lo es. Y gracias a mi mismo por tener la constancia, disciplina, paciencia, confianza y valentía para hacer de una idea un proyecto y de un proyecto, una realidad.

 

Julián Madrid